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Carta Abierta a las Mujeres de la Directiva de Alianza País

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Carta Abierta a las Mujeres de la Directiva de Alianza País


En los años 1974 y 1975, cuando era una niña acompañé en varias ocasiones a mi madre a unas reuniones que tenían lugar en la Biblioteca Municipal de Guayaquil.  Las que se reunían eran, como ella, otras mujeres abogadas, que se preparaban para 1975, que había sido proclamado por las Naciones Unidas, como año Internacional de la Mujer.

En plena dictadura estas jóvenes mujeres abogadas guayaquileñas se reunían para revisar los textos legales ecuatorianos que aun consideraban a la mujer como una ciudadana de segunda, como un ser de capacidades limitadas que debía pasar de la tutela de la familia a la del marido.

Eran parte de este grupo (seguramente olvido a muchas), Anunziatta Valdez, Nieves Sotomayor, Ketty Romoleroux, Paquita Valero, mi madre Marta Bucaram y María Leonor Jiménez de Viteri.

Al llegar a la Presidencia mi padre, Jaime Roldós Aguilera, mi madre revolucionó el rol de Primera Dama, avanzó la problemática de la mujer con la creación de la Oficina de la Mujer, que luego devino en DINAMU y después en el desaparecido CONANU.  Su temprana muerte truncó sus sueños de equidad, pero ese grupo de mujeres valiosas siguió impulsando tales ideales, y con muchas otras en todo el país siguieron construyendo equidad para todas, que incluía la posibilidad de una mayor participación política a las mujeres.

Pasaron años, hasta que el sueño de cambio de estas mujeres abogadas se concretara en la letra escrita de la ley.   No podemos dejar de dar gracias a su tesón e inspiración y por los espacios que se fueron abriendo.  En la lucha legislativa se destacó Anunziatta Valdez.

Otra de las mujeres de ese notable grupo que abrió brecha para las mujeres del Ecuador es la Ab. María Leonor Jiménez.  Con el retorno a la democracia, Jiménez fue la primera mujer Comisaria de Salud y la primera mujer intendente, cargos que se ganó por su formación profesional y política, militante por los derechos de la mujer por décadas.  En esa senda, entró luego a la Función Judicial.  Nunca se desentendió de la temática de género, es fundamental recordar que Jiménez fue una de las dos redactoras de La ley contra la violencia contra la mujer y la familia en 1995

Es a esta mujer a la que el Presidente Correa atacó en su sabatina, por defender la independencia de la función judicial, ante una injerencia más del ejecutivo.  El argumento: que su hija es Asambleísta de Madera de Guerrero.  Es a esta mujer a la que su hija defendió en una apasionada carta, donde como pruebas de su independencia de criterio frente a su posición política, citó un ejemplo de actuación imparcial de la Juez Jiménez más allá de afectos y pasiones cuando procesó a León Febres Cordero.

Guardo enormes diferencias ideológicas y políticas con la Asambleísta Cinthya Viteri, el partido político al que se perteneció (Social Cristiano) y el movimiento político en el que milita ahora, Madera de Guerrero.  Pero me parece inaceptable el ataque a su madre, como funcionaria de justicia por el sólo hecho de serlo. Y me parece reprochable que se la pretenda perseguir a ella por el hecho de defender a su madre.

El Presidente Correa no s ha curado de espanto a los ecuatorianos, hace rato ya que reclama para sí el derecho privativo de insultar, vejar, hacer acusaciones sin pruebas y hacer promesas que nunca piensa cumplir.  Todo esto en horarios estelares y utilizando los recursos del fisco, que son de todos los ecuatorianos.

Sin embargo, lo que me parece inaudito y llama la atención es la carta firmada por las militantes de Alianza País, ministras, asambleístas y otras, haciéndose eco de las palabras de Correa, e incluso intentando restar mérito a la actuación independiente de la Juez Jiménez.

Por una parte parecería que ellas no conocen la historia de las luchas por la equidad de género en Ecuador,  o que olvidan desde donde vienen los cambios al Código Civil donde las mujeres aparecíamos como tuteladas, la ley de Cuotas, la ley contra la violencia contra la mujer y la familia y otros  cambios que han pavimentado el camino para los espacios que ellas ahora ocupan.

Por otra parte hace reflexionar el que las actuaciones en la esfera pública de una mujer orientada por tesis y principios les resulte incomprensible.   Al pretender minimizar la independencia de Jiménez frente al PSC, e intentar convertir en debilidad su fortaleza con una explicación retorcida de su actuación, lo que denotan es que esos valores les son ajenos y por lo tanto absolutamente incomprensibles.

No nos queda más que rendirnos,  con tristeza , ante la evidencia de que quienes han guardado sepulcral silencio cuando su líder desde toda la violencia y prepotencia de un machismo patriarcal insulta y veja en los peores términos no sólo a las mujeres sino a trabajador@s, comunicador@s, pueblos y nacionalidades, sólo recuperen la voz para agraviar aun más a una mujer que luchó toda su vida por la equidad de género porque actuó conforme a principios y dignidad.

Esta carta la escribo no sólo como un testimonio personal sino como un homenaje a una ausente que me enseñó a no callar y que no quisiera que callara hoy día, mi madre, Marta Bucaram.

Atentamente,


Martha Roldós Bucaram

 

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