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DECLARACION DE EMILIO PALACIO

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Declaración de Emilio Palacio

Guayaquil, 4 de julio del 2011

Como todo el país conoce, el Presidente de la República ha presentado una querella contra DIARIO EL UNIVERSO, contra los señores Pérez y contra mí.

El Primer Mandatario me acusa por cuatro líneas del artículo “No a las mentiras” que publiqué el 6 de febrero y que voy a leer textualmente:

“El Dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría lIevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente. Los crímenes de lesa humanidad, que no lo olvide, no prescriben”.

El Presidente ha dicho que esa no es una opinión sino una acusación mía, y que debo probarla ante los jueces o, de lo contrario, reconocer que me equivoqué y ofrecerle disculpas. Que lo pruebe, que lo pruebe, que lo pruebe. Lo han repetido una y otra vez.

Sin embargo, se convoca a la audiencia de juzgamiento para el 19 de julio, y resulta que en la misma no podré presentar las pruebas que reposan en mi poder. Se me ha negado ese derecho. Debo probar sin pruebas. Qué contrasentido. Los expertos en Derecho lo llaman “completa indefensión”.

En cambio, la otra parte podrá presentar en público asuntos que nada tienen que ver con el proceso pero que tienen que ver con mi vida personal, si tengo casas, si tengo autos, las compras de ropa, de remedios, y hasta los paseos que he pagado con mis tarjetas de crédito. Se los adelanto, no van a encontrar nada, absolutamente nada.

Esta decisión la adoptaron en tiempo récord. Los abogados me han informado que el viernes la jueza se presentó a las 09: 18 al juzgado y a las 11:29 ya estaba listo el escrito convocando la audiencia. ¿Cómo puede alguien leer más de 4000 páginas en solo dos horas?

El Presidente está cometiendo un error. En realidad yo todavía no lo he acusado de nada. Ninguna acusación todavía. Ninguna.

En la cita que leí, lo que hice fue advertirle al Presidente, ustedes acaban de escuchar la cita textual, que alguno de sus enemigos, que según él mismo son muchos, podría acusarlo el día de mañana. Podrían. Sus enemigos. No yo. Y ante esa posibilidad, le hacía en mi artículo una sugerencia: tramite la amnistía, porque si no, mañana, algún enemigo suyo podría acusarlo. La amnistía también lo exoneraría a él.

Cabe aclarar que en mi artículo tampoco digo que podrían acusarlo de ordenar fuego a mansalva. Una vez más debo recurrir al diccionario ya que por lo visto los asesores del Presidente no lo conocen. Es un reflejo de la crisis de la educación en nuestro país.

Lo que yo escribí fue “Fuego a discreción”. Leamos el Diccionario de la Real Academia:

“Discreción. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar”.
Sensatez. Obrar con tacto.

Y más adelante, “a discreción. Locución adverbial. Al arbitrio o buen juicio de alguien”.

“A discreción”, con buen juicio. “Fuego a discreción”, disparar con buen juicio.

Repito, por tanto: en mi artículo no acusé al Presidente. Le advertí de un peligro. Cuidado mañana alguien lo acusa. Alguien. No yo. Y para evitar eso, mejor tramite la amnistía, que lo liberaría de ese peligro, como a todos los que participaron el 30 de septiembre.

Y entonces, aquí viene la pregunta más importante: Si todavía yo no he acusado al Presidente de nada, si no tengo que probar absolutamente nada todavía, ¿entonces por qué me niegan el derecho a presentar pruebas? ¿Por qué no puedo mostrar ni un papel, ni una foto?

Porque yo sí voy a acusar a los responsables de las muertes del 30 de septiembre. En mi artículo del 6 de febrero no lo hice todavía, pero lo voy a hacer, y tengo pruebas materiales para fundamentar mis dichos.

Tuvieron miedo de que presente esas pruebas. Saben que aun si yo acabase en la cárcel, junto a medio centenar de policías honestos y valientes, junto a un centenar de luchadores sociales a los que acusan de terroristas, aun estando en prisión, digo, esas pruebas que todavía no exhibo de todos modos saldrían a la luz.

En estos días las amenazas permanentes en mi contra se han redoblado. Intuyo que alguien quiere hacer desaparecer esos documentos que reposan en mi poder, y para eso, espero que no quieran hacerme desaparecer también a mí.

Si eso llegase a suceder, quiero informar que todo el material que poseo está a buen recaudo. Y que se lo hará público una vez que se hayan superado los obstáculos legales que se me presentan por ahora.

Así que tendremos una audiencia el 19 de julio como ustedes ya conocen. El mismo método que se empleó en la audiencia del coronel Rolando Tapia lo aplicarán conmigo. Verán a las barras gritar, insultamos. No verán mis pruebas.

Pero será momentáneo, las acusaciones que todavía no he hecho pero que haré, y las pruebas que todavía no puedo presentar pero que presentaré, el país entero las conocerá.

Y no falta mucho, se los aseguro.
 

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