Sintiendo que mi Corazón Late de Diástole a Sístole.
Señor Arquitecto Sixto Durán Ballén Cordovéz, ex Presidente Constitucional de la República, señor doctor Blasco Peñaherrera Padilla, ex Vicepresidente Constitucional de la República; su eminencia Antonio Arregui, Obispo de Guayaquil y Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana; señores Embajadores y Representantes de países amigos; señores Presidentes y Representes de Cámaras, Asociaciones y Federaciones Nacionales de Comercio, Industria, Pequeña Industria, Agricultura y Construcción; señores Vicepresidentes de la Cámara de Comercio de Quito; señores miembros del Directorio de la Cámara de Comercio de Quito; señoras y señores.
El tirano dio un puñetazo a la mesa y aulló una sentencia con la que describió a sus diputados –mediocres, incompetentes, cómo después de tanto tiempo no comprenden que aquí mando yo, nada de opiniones, ni de informes, ni de debates, se aprueba el proyecto o se van a la casa, que se creen, que los votos son de ellos–. El silencio se hizo tan profundo y remullido, que por unos segundos el secretario pensó que se asfixiaba, en esos instantes recordó que pocos días antes había sucedido lo mismo con un grupo de jueces, y la semana anterior con un importante diplomático extranjero, y antes con su jefe de prensa, al que llamo inepto y vago. Cada día está peor, pensó, y nervioso movió su mano rozando la delicada tasa de porcelana que tambaleó y cayó sobre el piso de fina madera, explotando en mil pedazos. –Tu también, sentenció el déspota con la mirada extraviada en la furia, fíjate en donde pones la mano y limpia la tontera que hiciste, mediocre–. Se puso de pie, caminó hasta la ventana acariciando su rodilla y sintiendo la soledad más absoluta miró a través de la ventana hacia la plaza. El repique de las campanas había indicado que era mediodía, el azul cielo andino se hallaba huérfano de nubes, no corría viento, las hojas de los árboles flotaban mágicamente. –Mal agradecidos, no se dan cuenta de nada, se dijo a sí mismo, –Ignorantes, qué saben los que no hablan de otra cosa que no sea la libertad, la democracia, la empresa privada, la integración, el respeto, qué saben. Yo conozco la verdad y solo hay una verdad– repitió el déspota.
Pues tal vez no sepamos, ni queramos jamás aprender a perseguir, ni a ofender; menos a insultar o descalificar. Tal vez no sepamos decir verdades a medias, ni engañar a los pobres con promesas imposibles, ni comprar votos con limosnas, ni propiciar asaltos a las instituciones de la democracia, ni nombrar cortes de aduladores o consejos supremos de serviles camaradas. No, eso no sabemos hacer y nunca lo haremos, como jamás se nos ocurriría romper el tejido profundo que une a nuestra sociedad, instigando el odio, la desunión, la envidia, la violencia y el resentimiento social. Eso tampoco nos es natural, lo rechazamos y lo repudiamos.
Jamás se nos ocurriría promover la refundación de una Nación con más de 200 años de historia, que se ha forjado con el esfuerzo de generaciones que han dado forma a lo que somos hoy, sí, con nuestras lamentables falencias, pero con inmensas virtudes, que provienen justamente de esa historia, que no se cambia, que se respeta, de la que se aprende. Del ejemplo glorioso de ecuatorianos que guían nuestros actos con sus vidas, con lo que hicieron, con sus aciertos y con sus yerros; de estadistas que engrandecen nuestro espíritu, de artistas que con sus pinceles, espátulas y manos, le pusieron color y forma al amor, al dolor, a la naturaleza, a las personas; de músicos que encontraron los acordes para capturar los sonidos de la vida y nos permiten volver a escucharla, volver a sentirla; de escritores que con el verso, la prosa y la narrativa nos dejan volver a vivir el ayer, volver a sentir el amor, volver a recordar el dolor, volver a sentir la esperanza. De instituciones que hacen lo que somos y fueron creadas por generaciones anteriores, como la Cámara de Comercio de Quito, que fue fundada hace 105 años para defender los mismos principios que defendemos hoy: la libertad, la democracia, el respeto y la justicia.
De personas que crearon y engrandecieron esas Instituciones a quien esta noche, en este maravilloso Refectorio del Convento del Santo de Caleruega, frente al lugar en donde se encuentra consignada la mayor biblioteca religiosa de América y la más exquisita colección de iconografía religiosa del continente, rindo mi homenaje de reconocimiento, en especial a los ex presidentes y ex directores de la Cámara de Comercio de Quito, que dieron sus ideas y parte de sus vidas por su convicción en los ideales que se han mantenido inalterados por más de un siglo.
Por ellos, por todos quienes forjaron nuestra nación, gracias a ellos y a su ejemplo, jamás, nunca jamás se nos ocurriría pensar siquiera cometer el sacrilegio de pensar en que esa historia no existió o irrespetar a nuestros antepasados descalificando sus vidas para conseguir los aplausos de los aduladores, para engañar a los ingenuos, para romper, para dividir, para irrespetar, para mancillar, para saborear la amargura del abuso y la soledad de la opresión.
Por nuestro pasado, por el presente que vivimos y hacemos, por nuestra ciudad, por nuestro país, jamás nunca se nos ocurriría manipular la carta constitutiva para intentar dar forma a las ilegalidades; ni promover leyes discriminatorias, injustificadas, injustas e ineficientes. Como nunca jamás se nos ocurriría manipular a la justicia para intentar intimidar o perseguir a quienes no piensan como nosotros, como nunca se nos ocurriría conseguir sentencias favorables para proteger a nuestros partidarios o para llenar nuestros bolsillos del más sucio de todos los dineros, de aquel que procede de la extorción y del abuso del poder.
Quienes estamos aquí no sabemos ni queremos saber como hacer aquello. Lo rechazamos, lo repudiamos, por todas las razones morales, éticas y lógicas; porque esas verdades que predica el tirano, que cree que son las únicas ciertas por ser el ungido, solamente delatan su insignificante pequeñez, su resentimiento con los demás, su odio por la vida, su profundo y abominable odio por los demás.
Quienes estamos aquí sí sabemos del amor, porque amamos intensamente a los nuestros, porque amamos a nuestra Patria, porque amamos a nuestra ciudad, porque amamos a nuestros antepasados y a nuestros hijos, a las personas que caminan por las calles, porque amamos a quienes emprenden y trabajan y producen, porque amamos a quienes no tienen un empleo y deben vivir de la limosna retorcida del populismo; porque amamos nuestra vida y porque queremos que nuestro paso por este mundo deje algo bueno para quienes vienen luego.
Por ello creemos de manera apasionada en un Ecuador mejor sí es Posible, por ello tenemos la seguridad de que la reconstrucción de nuestro país esta en nuestras manos, en las de todos los ecuatorianos. En las de todos quienes comprendemos que el mejor camino para desarrollar a una sociedad que ha debido sufrir el acoso del estatismo y la adicción que causan las políticas de mendicidad populistas, es el trabajo. Hay que trabajar y trabajar, y hay que hacerlo de sol a sol; y hay que hacerlo de manera eficiente, comprometida y manera mística. Hay que hacerlo con entrega y respeto, buscando siempre la máxima eficiencia, con el permanente apoyo del conocimiento y la responsabilidad.
Y por ello siempre, pero con especial énfasis desde hace cinco años hemos pedido al gobierno la definición de políticas públicas prudentes y eficientes, decisiones que promuevan la competitividad de nuestro país, que conquisten los capitales de inversión que circulan en el mundo; políticas que brinden estabilidad y confianza para que la producción nacional crezca, se transforme, evolucione, satisfaga las necesidades locales y conquiste mercados externos; políticas públicas que garanticen el prudente manejo de los recursos nacionales, que prioricen la calidad del gasto, que definan los parámetros para acertar en las inversiones; políticas que promuevan el emprendimiento y la iniciativa privada, única generadora de riqueza, y que invite a las virtuosas alianzas público-privadas para dar solución a los principales problemas económicos y sociales que durante el lustro que concluye este año, se profundizaron dramáticamente a pesar de los billonarios ingresos recibidos.
Penosamente, el fracasado modelo de desarrollo concebido e impuesto por este gobierno, que durante los últimos cinco años recibió 100 mil millones de dólares de la contribución directa de todos nosotros, ha convertido a nuestro país en un adicto al gasto público, con las espeluznantes consecuencias que aquello conlleva, y que se pueden mirar con claridad al ver el resultado de las políticas socio-populistas en España, Grecia, Portugal, Italia e inclusive en los Estados Unidos de Norteamérica, países que, luego de la crisis financiera del 2008, decidieron reanimar sus economías en base al gasto público, a famosos paquetes de estimulo estatal y endeudamiento agresivo. Ahí están los resultados de quienes en materia económica comparten la visión con el actual gobierno: el fracaso y la indignación. Indignación sí, pero indignación de quienes producimos, de quienes advertimos hace 5 años que el camino para evitar o salir de la crisis no era gastar a mano llena, sino mejorar los niveles de competitividad, imponer reducciones al gasto fiscal, fomentar la producción, avanzar en la consolidación de bloques comerciales complementarios. Indignación de quienes hemos contribuido con nuestro esfuerzo, luchando contra todas las aberraciones del populismo-estatizante, no indignación de quienes dicen estar en contra de los resultados del modelo del que están a favor.
Hoy, el Presupuesto Nacional del Estado equivale al 46% del Producto Interno Bruto, esto quiere decir 50 centavos de cada dólar que circula está directamente relacionado y controlado por el gobierno. ¡Qué peligro!
Hoy, el 57% del Presupuesto Nacional del Estado -que financiamos nosotros y nadie más que nosotros, con el pago de impuestos, con nuestro petróleo y con créditos inconvenientes - corresponde a pago de sueldos del sector público, que en 5 años ha incorporado a más de 110.000 burócratas, para llegar a la aterradora cifra de 658.000 funcionarios públicos o su equivalente al 35% de la población económicamente activa. ¡ Qué peligro!
Y con todo esto debemos preguntarnos: ¿acaso durante los últimos 5 años han mejorado los servicios públicos? Pues lamentablemente no han mejorado. Hoy se registran los mayores niveles de inseguridad pública de los últimos tiempos; la atención en salud es tan deficiente que, a pesar de contar con suficientes recursos -ya que este año el MSP tiene un excedente presupuestario del 75%, o una incapacidad de gestión tan grotesca que hasta el mes de septiembre únicamente pudo utilizar el 25% de su presupuesto de inversión- nuestros compatriotas se siguen muriendo en los hospitales públicos por falta de todo. Hoy, según un estudio realizado por UNESCO, nos encontramos en el último quintil en nivel de educación básica de América; las universidades privadas fueron perseguidas y hoy han debido acoplarse a un trasnochado y obsoleto sistema de educación superior que solamente garantiza una menor competitividad.
Sí, hay algunas unas carreteras que por tramos se encuentran en mejores condiciones, pero me pregunto: las carreteras se asfaltan a mano, para justificar tantas contrataciones de personal, peor que aquello, acaso las carreteras han sido construidas por el Ministerio de Obras Públicas, o han sido construidas por empresas privadas, que hoy deberán recibir bonos como pago a su inversión. Bonos, con qué respaldo financiero, si las reserva del país se encuentra en el más bajo nivel de los últimos años y se ha especulado tanto con el mercado financiero que el único comprador de bonos ecuatorianos, es el Seguro Social, que ha utilizado alegremente nuestro dinero, el de todos los afiliados y aportantes, para financiar el demencial gasto estatal que, en lugar de producir bienestar, ha generado desconfianza, desinversión y fuga de capitales nacionales.
Pero si en seguridad estamos muy mal, en salud pésimo al igual que en educación y si las carreteras no se asfaltan a mano ni las construye el gobierno, para qué los 110.000 burócratas y para qué 40.0000 adicionales que se pretenden contratar el 2012. Por supuesto, el 2012 es año electoral, ahora comprendo. Ya basta! Y ahora con cinismo se despide a 4.000 profesionales, a médicos y enfermeras, por no ser obsecuentes con las autoridades gubernamentales.
A cambio de los 100 mil millones de dólares que hemos entregado al gobierno, no se han mejorado los servicios públicos, ni tampoco se ha producido un crecimiento importante de la economía. Por el contrario, y según cifras oficiales, durante los últimos 5 años, el crecimiento natural de la población, que es del 3.5%, superó al crecimiento del PIB promedio que fue del 3.2%. En otras palabras la economía se contrajo.
A pesar de que todos los productos de exportación hoy tienen un precio más alto que hace 5 años, la balanza comercial es negativa y hoy es una amenaza permanente, que de no ser por la gestión seria y profesional del sistema financiero privado, que injustamente ha sido atacado y descalificado, posiblemente hubiera causado una crisis de liquidez y un colapso de la economía. Aquello, sumado al irresponsable incremento del gasto público, no solo en burócratas, sino también en viajes, automóviles, propaganda, chefs internacionales, edificios, más propaganda, viáticos, armamento obsoleto, cadenas nacionales para insultar, nostálgicas romerías a Irán, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Libia de Gadafi, Siria de Al-Assad; opulentos recorridos por Europa para oponerse a hacer negocios con quienes se visita, más propaganda, elecciones, consultas, fiestas de celebración anticipadas, póstumas, en directo y diferido, y más propaganda, y más cadenas y más insultos; hace que el único elemento que ha dado estabilidad a nuestra economía, el dólar, hoy se tambalee más débil que nunca.
Y los 100 mil millones de dólares no son suficientes, ni lo son los 26 mil millones que se pretende para el próximo año, por lo que recientemente, de manera ilegal, se presentó a la Asamblea Nacional un proyecto para reformar por novena ocasión la Ley de Régimen Tributario. Nueve Reformas, cuando lo único que hemos pedido es estabilidad. Nueve reformas y 76 cambios a los reglamentos tributarios, qué inestabilidad! Pero en esta ocasión, ni siquiera se intentó guardar la forma, pues la forma como fue presentado el proyecto de reforma, viola alevemente el Art. 68 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa y el artículo 120 de la Constitución redactada por ellos mismos, para intentar aprobar una propuesta que cayó por su propio peso, de manera ilegal e inconstitucional. Frente a aquello hemos conminado al Presidente de la Asamblea para que defienda a la Función Legislativa que preside, pero si eso no sucede, si la Novena Reforma Tributaria entra en vigencia por la trampa del tiempo, personalmente iniciaré un proceso de revocatoria del mandato contra todos los asambleístas de mi jurisdicción electoral que incumplan con su mandato específico. Y lo haré seguro de contar con la participación de todos quienes hemos dicho una y mil veces ¡Ya basta de abusos!
Y lo haré sabiendo que con ello cumplo con mi responsabilidad al dirigir una Institución democrática e independiente, de las muy pocas que quedan, que defiende principios y no intereses, que representa a más de 20.000 emprendedores pequeños, medianos y grandes, que son parte de la Cámara de Comercio de Quito porque comparten los valores y principios que nos unen, la democracia, la libertad y la justicia. Principalmente por aquello y también porque reciben diariamente y de manera profesional los mejores servicios de asesoría en negocios, en asuntos económicos, en asuntos comerciales, jurídicos y tributarios. Que saben que gracias a su aporte cuentan con un plan privado de salud, con un seguro de vida, con el más exitoso plan de seguridad, con un innovador sistema de capacitación, con crédito preferencial; y hoy, con el único Centro de Mediación y Arbitraje del país en contar con la certificación ISO 9001.
Y lo haré porque con ello cumplo mi compromiso, al ser parte del Diálogo Ecuador Posible, de buscar la indispensable vigencia del Estado de Derecho.
El Diálogo Ecuador Posible, tal vez la más importante iniciativa de la Cámara de Comercio de los últimos años, nació como una sincera y apasionada tarea para institucionalizar el diálogo y convertirlo en una herramienta de fortalecimiento de nuestra democracia. Tomó forma gracias a la generosidad de sus participantes y la aceptación del reto por crear las bases de una sociedad mejor: de un Ecuador distinto, de una Nación de tolerancia, de emprendimiento, de libertad, de paz, de inclusión, de solidaridad y de transparencia.
En las reuniones plenarias realizadas en Quito y Guayaquil, contamos con la desinteresada presencia de representantes de varios gobiernos seccionales; de asambleístas, líderes sindicales y de organizaciones empresariales; delegados de la Iglesia, de medios de comunicación, de organizaciones estudiantiles; todos ciudadanos deseos de comenzar a transitar por el camino supremo de la democracia.
Ecuador Posible es una iniciativa independiente y autónoma, que trabajo sobre diez ejes de diálogo: pobreza y equidad, globalización, educación, rol del Estado, seguridad social, libertad de expresión, seguridad ciudadana, medio ambiente, movilidad y género.
Durante su primer ciclo, el Diálogo contó con la activa participación de más de cuatro mil personas, en las reuniones plenarias realizadas en Quito y Guayaquil, y en las cien mesas de trabajo organizadas sistemáticamente durante once meses en las que acordamos como objetivo primordial encontrar los mejores caminos para disminuir la pobreza y la inequidad existente. Un Ecuador Posible que actué de manera lógica para aplicar soluciones económicas y sociales reales y sostenibles. Una sociedad que tenga garantizada su libertad y su seguridad. Un Ecuador Posible en el que se promueva la generación de empleo productivo, fortaleciendo la buena empresa privada, combatiendo las distorsiones ocasionadas por la concentración y la intervención; premiando la innovación y la competitividad Un país que sin olvidar las necesarias ayudas a los sectores vulnerables busque la eliminación de la pobreza a través de la libertad económica. Un Ecuador Posible que aborde la educación con urgencia y que comprenda la importancia del mejoramiento de las condiciones ambientales del Planeta. Un Ecuador Posible que promueva la inserción de nuestra economía en el mundo para mejorar nuestros índices de crecimiento de manera sustentable. Buscamos el diseño de un nuevo patrón de desarrollo productivo que nazca de una alianza estratégica entre el gobierno, los trabajadores y la empresa privada que mejore la matriz productiva nacional; que permita el fortalecimiento de las relaciones actuales binacionales y regionales; que busque solventar nuestros vínculos comerciales con los principales mercados; que instrumente un sistema de acuerdos comerciales de largo plazo con los socios actuales y potenciales; que promueva la exportación de productos con mayor valor agregado; y que atraiga capital de inversión nacional y foráneo, reconociendo que el factor clave de la competitividad es la seguridad jurídica y la plena vigencia del sistema democrático.
Un Ecuador Posible que garantice la libertad de pensamiento y opinión. El Ecuador Posible no es un país de censuras. Buscamos un Estado que garantice la libertad y la seguridad de los periodistas y condene su persecución.
Proponemos un Ecuador distinto al que tenemos, buscamos una nación de encuentro, de paz, de respeto, de armonía, de emprendimiento, de desarrollo, de progreso, de libertad.
Penosamente, a pesar de todo aquello que lo hicimos desde el inicio de el actual gobierno, durante el lustro que concluye en dos meses, hemos vivido los peores ataques contra la libertad y los derechos colectivos, llegando al punto de la penalización de la opinión pública, hoy el mundo entero mira a nuestro país con dolor y preocupación. La estatización de la información a través del control directo de más del 50% de medios de comunicación, las sanciones permanentes a los medios privados, la legalización de la discriminación mediante la cual varios ecuatorianos debieron vender sus acciones en canales de televisión y radios; el abuso de cadenas nacionales y publicidad oficial; y finalmente los juicios civiles y penales presentados y promovidos en contra de periodistas y medios de comunicación, han ubicado a nuestro país en una categoría vergonzosa frente a un mundo cada vez más tolerante, transparente e integrado. La persecución a César Ricaute, Juan Carlos Calderón, Christian Zurita, Carlos Vera, Jorge Ortiz, Janeth Hinostroza, destacados periodistas, ecuatorianos valientes, íntegros e inteligentes, a quien abrazamos con afecto y agradecemos su integridad, su decencia y su indeclinable perseverancia en la defensa de la libertad mayor, son la clara evidencia de que la persecución se ha convertido en una política del Estado del Odio.
Pedimos concordia pero a cambio recibimos hostilidad. Pedimos armonía y se le responde al país con prepotencia. Pedimos buen ambiente para los negocios y hoy debemos soportar los mayores grados de antagonismo contra el emprendedor. Hoy a los comerciantes formales que generamos empleo y riqueza, se nos discrimina impidiendo el libre ejercicio de nuestras actividades comerciales mediante impuestos absurdos, cupos, trámites y más burocracia, sin comprender que los desequilibrios comerciales no son ocasionados por quien genera riqueza sino por el absurdo y fracasado modelo impuesto por el actual gobierno.
Pedimos libertad y se nos responde con la ofensa, pedimos justicia y se nos intenta descalificar, pedimos decencia y se nos contesta con el garrote; pedimos legalidad y se nos responde con sentencias redactadas por oscuros personajes.
Frente a este panorama, ¿ qué hacer? Pues únicamente nos queda perseverar, luchar todos los minutos de todos los días para recuperar la democracia y la libertad. Mantener la unión y la cohesión colectiva para recuperar nuestro país. Y seguir el ejemplo de personas e Instituciones que con su sabiduría, entrega, perseverancia y bondad, son los referentes y la inspiración de nuestra tarea. Seguir el ejemplo del Presidente Sixto Durán Ballén Cordovéz, prohombre, arquetipo de estadista, patriota amoroso de su Patria, que en todas las funciones que ocupó, como concejal de Quito, Senador, Diputado, Alcalde de Quito, Ministro de la Vivienda y Presidente Constitucional de la República, buscó siempre el bien común, siempre el bienestar de los demás por cualquier otra cosa. Quien a pesar de haber tenido que soportar una dura e incomprensible oposición, siempre gobernó con equidad y respeto. Quien a pesar de haber recibido un país con serios problemas económicos y sociales, manejó las finanzas públicas con sabiduría, pragmatismo e inteligencia, logrando reactivar al sector real de la economía, para lograr un significativo incremento de la producción nacional, una evidente disminución de la inflación, una mejora en las exportaciones, el incremento de la inversión local y externa, y una favorable negociación de la deuda soberana. Todo ello a la par de iniciar miles de proyectos sociales bien concebidos y administrados en los que siempre se buscó la calidad de la inversión. Y todo aquello a pesar de haber tenido que dirigir la defensa de nuestro territorio soberano durante el último conflicto con el Perú, del que han pasado a la historia dos hechos trascendentales: la firmeza e integridad del Presidente de la República y su ejercito, y el inicio de la paz definitiva que fue posible gracias a esa posición y a las inteligentes gestiones diplomáticas que instruyó. El Presidente Sixto Durán-Ballén es un ejemplo a seguir siempre y su recuerdo y legado esta y estará siempre en lo más profundo del corazón de los comerciantes quiteños.
Frente al escenario en que vivimos, ¿que hacer? Pues seguir el ejemplo de patriarcas y patriotas como don Carlos Pérez Perasso, distinguido caballero y virtuoso empresario que, siguiendo el ejemplo de su padre don Ismael Pérez Castro, vivió para defender los derechos civiles y la libertad de expresión; engrandeció a diario El Universo y transmitió esa misma jerarquempresario justo y responsable, que gracias a su ejemploos Carguiendo eza e integridad del Presdiente de la Repd que ticia. priía, que solamente la tienen las personas de bien, a sus hijos Carlos, César y Nicolás Pérez, quienes se han convertido en el más claro paradigma del empresario justo y responsable, que gracias a su arduo y justo trabajo diario, han logrado la espontánea solidaridad de todos sus empelados quienes hoy son sus principales defensores; que gracias a su trasparencia han podido, pueden y podrán soportar, con la frente en alto, los infames ataques del opresor, quien ciego de odio, no se da cuenta que por la persecución a diario El Universo, hoy ya se sabe en el mundo, lo que hasta hace poco solo lo sufríamos quienes vivimos en nuestro país. Ya sabe el mundo que es injusto, que ha sido acusado de violar los derechos civiles, que ha sido acusado de que pretender utilizar su poder político para perseguir, que irrespeta a las instituciones internacionales como lo ha hecho con las nacionales, que se encuentra desesperado porque sabe que su fin será el mismo del que todos sus semejantes: el albañar. Carlos, César, Nicolás, reciban la solidaridad incondicional y el abrazo fraterno de los comerciantes quiteños, que hoy y siempre agradeceremos su valentía y decencia, porque es la que ilumina nuestro camino.
Frente al escenario en el que vivimos, ¿qué hacer?, pues seguir la guía de amor, las enseñanzas de solidaridad y justicia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana; luchar cada día, cada hora, cada instante, por una sociedad mejor. Seguir la vida ejemplar de su eminencia monseñor Antonio Arregui Yarza; su Presidente y Arzobispo de Guayaquil, apóstol virtuoso; caballero bondadoso; sabio y valiente discípulo de Jesucristo, nuestro Señor, que ha entregado su vida al amor y bienestar de los más pobres y necesitados, desarrollando innumerables obras y defendido los principios de libertad, respeto y justicia en el Ecuador. Seguir el ejemplo de más de setenta años de una Institución Santa que para cientos de miles de ecuatorianos es lo único que tienen.
Y seguir el ejemplo de otra Institución que en este año cumple 50 años de fundación, Mutualista Pichincha, que durante este medio siglo se ha consolidado como la más importante institución financiera dedicada al mutualismo, promoviendo el ahorro en base de novedosos productos y servicios financieros que aportan valor a los clientes a través de prácticas modernas que promueven la eficiencia, la transparencia y la seguridad. Y sobre todas las cosas, por haberle apostado y seguir apostado a la iniciativa privada contra viento y marea, con alegría y optimismo y siendo ejemplo de excelencia en todas sus áreas.
El tirano fijó su mirada en pequeño grupo de personas que se juntaban en una esquina de plaza, de repente a través de los gruesos cristales blindados de su despacho se comenzó a escuchar un rumor que poco a poco se torno en un rugido colectivo. De pronto aparecieron banderas de colores y cientos de miles de rostros alegres de seres humanos que habían recuperado su libertad y que cantaban gozosos: Libertad, Libertad, Libertad, Libertad; y agradecían al cielo por haber recuperado la democracia y el respeto.
Señoras y señores, con la mano en mi corazón, sintiendo que late apasionadamente de diástole a sístole, debo decirles que no todo está perdido. Debo decirle que hoy, al celebrar el Centésimo Quinto Aniversario de Fundación de la Cámara de Comercio de Quito, hoy como nunca antes, el presente y el futuro de nuestra Nación esta en nuestras manos, la democracia está cerca y la libertad nos pertenece, Viva la Democracia Viva la Libertad, Viva el Ecuador.
Blasco Peñaherrera Solah
17 de noviembre de 2011


